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EL MISTERIO DE LA SERENIDAD PERDIDA.

  

   Según el conocimiento que tenemos actualmente sobre el cerebro del ser humano, podemos dividirlo en tres partes: Tronco Cerebral (predominio del Instinto), Sistema Límbico (predominio de lo Emocional) y Corteza Cerebral (predominio de la Razón). La Corteza Cerebral de ambos hemisferios, a través de las áreas prefrontales, potencia al Tronco Cerebral y al Sistema Límbico. Dicho de otra forma, la Razón da al ser humano su gran oportunidad: que el instinto madure en Voluntad, y lo emocional madure en Serenidad. Este es el camino para conseguir una Mente equilibrada: buscar lo que ya está dentro de nosotros. 
     La Mente sin Voluntad deja de existir. El fundamentalismo científico ha suprimido la Mente, somos reacciones bioquímicas cerebrales y neurotransmisores. Pero esto no es verdad, también somos Mente y tenemos una Voluntad para poder cambiar las cosas. Somos algo con capacidad de decidir por nosotros mismos. El ser humano es algo más que reacciones bioquímicas cerebrales.
     La Mente sin Serenidad está enferma. Aplacar el ego, controlar el pensamiento, inteligencia emocional, son intentos y maneras de decir lo mismo: que la Razón por sí sola se puede convertir en un monstruo que se vuelve contra nosotros mismos, "lo más razonable es no ser tan razonable", que la Razón acompañada de la Serenidad nos permite descubrir que dentro de nosotros mismos tenemos una Realidad que va más allá de los pensamientos.  
     El déficit en Voluntad y en Serenidad de la sociedad actual es lo que nos conduce a gran sufrimiento y a graves trastornos psicológicos. Parecen haberse perdido. Con la Voluntad ha habido últimamente algún intento de recuperarla. Pero la Serenidad ni siquiera se nombra. Se ha perdido. 


                    "La Serenidad es una realidad si crees en ella".      
                                          

                                           

EL SECRETO DE LA FLOR DE ORO.


     Estaba Buda reunido con los aldeanos en la falda de una montaña, cuando se acercaron hacia ellos un príncipe con todo su ejército. El príncipe le regaló a Buda una flor de oro y le preguntó cuál era el secreto de la felicidad (serenidad). Buda levantó lentamente la flor cogida con las dos manos y la mantuvo unos minutos, sin decir palabra, ante el asombro de todos. Sólo Ananda sonrió. Desde ese momento Buda le nombró como primer discípulo.
     Buda quería curar los pensamientos de la mente y sabía que la serenidad es un estado de ánimo, una actitud. No podía curar los pensamientos con palabras, que son más pensamientos.


" La Mente-Serenidad trasciende, rebasa, es algo más, que el yo-pensamiento (sin dejar de serlo)."
                                                    

             

LA OPCIÓN DE LA SERENIDAD.


     - La creencia en Dios se debate entre el sí y el no de los pensamientos a través de la Razón.
     - El Budismo acepta la duda y escoge una forma de vida dirigida a la Serenidad, dejando siempre una puerta abierta.
     - Sentir la Serenidad no sabemos a dónde nos llevará, pero ahora estamos sintiendo Serenidad.
 
"No se trata de creer, sino de sentir".
                                                                 


SIDDHARTA (Hermann Hesse).


     - Mira, Govinda, ésta es una de las cuestiones que he descubierto: la sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un erudito intenta comunicar, siempre suena a simpleza - dijo Siddharta.
     - ¿Bromeas? - inquirió Govinda.
     - No. Digo lo que he encontrado. El saber es comunicable, pero la sabiduría no. No se la puede hallar, pero se la puede vivir, nos sostiene: pero nunca se la puede explicar ni enseñar. Esto es lo que ya de joven pretendía, y lo que me apartó de los profesores.
     He encontrado otra idea que tú, Govinda, seguramente tomarás por broma o chifladura, pero, en realidad se trata de mi mejor pensamiento. Es éste: ¡Lo contrario a cada verdad es igual de auténtico! O sea: una verdad sólo se puede pronunciar y expresar con palabras si es unilateral. Y unilateral es todo lo que se puede expresar con pensamientos y declarar con palabras, todo lo unilateral, todo lo mediocre, todo lo que carece de integridad, de redondez, de unidad.
     Cuando el venerable Buda enseñaba el mundo por medio de palabras, lo tenía que dividir en samsara y nirvana, en ilusión y verdad, en sufrimiento y redención. No es posible otra forma para el que desea enseñar. No obstante, el mundo mismo, lo que existe a nuestro alrededor y en nuestro propio interior, nunca es unilateral. Jamás un hombre o un hecho es del todo samsara o del todo nirvana, nunca un ser es completamente santo o pecador. Nos parece que es así porque nos hacemos la ilusión de que el tiempo es algo real. Y el tiempo no es real, Govinda, lo he experimentado muchas veces. Y si el tiempo no es real, tampoco el lapso que parece existir entre el mundo y la eternidad.
                                                                  


LA SABIDURÍA RECOBRADA (Mónica Cavallé).


     Lo que llamamos mundo son las olas del Océano del Tao. Sólo es el Tao, la Vida.  La Unidad se manifiesta y se celebra como diferencia. No somos nosotros los que vivimos. La única Vida vive en nosotros.


                                     Los demás se agitan
                                     como si se hallaran ante un gran desfile
                                     sólo yo me despreocupo
                                     sólo yo permanezco inexpresivo
                                     como la cara de un niño antes de descubrir la risa. (Lao-Tze)
                                                               


LOS MONGOLES EN BAGDAD (Jose Luis Sampedro).


     "Cuando reflexionemos sobre nuestra época actual, no nos parecerán lo más grave las injusticias de los malvados, sino el escandaloso silencio de las buenas personas" (Martin Luther King).
                                                               



CÁTAROS (Jean Blum).


     En ninguna parte Jesús pretende ser el hijo único de Dios. Dios es su Padre, pero como el de todos los hombres, jamás pretende el privilegio de la exclusividad. Es más, este hijo sobre el que se ha afirmado que es único, ¡enseña a los demás hombres el Padre Nuestro!
                                                               



EL MISTERIO DE LA VOLUNTAD PERDIDA (Jose Antonio Marina).


     Si la idea que tengamos de nuestra capacidad para ser libres es un componente real de nuestra capacidad de serlo, me temo que las adicciones pueden crecer indefinidamente, dependiendo de las creencias que tengamos sobre nuestra voluntad.


                      "La Voluntad es una realidad si crees en ella".

 


 

    

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